Ana Zarina Palofox
El gran violinista de Tierra Caliente
Con frecuencia, cuando se piensa en un estilo de música, el nombre de un músico famoso nos viene a la mente. En el jazz tradicional, por ejemplo, es natural pensar en Louis Armstrong y el nombre de Charlie Parker es casi sinónimo de bebop. Mirando a la música de Tierra Caliente en el suroeste mexicano, no sorprende que uno piense luego en el violinista Juan Reynoso, después de que sus viajes a Estados Unidos y el Premio Nacional de las Artes lo hicieran conocido.
Sin embargo, Reynoso es el primero en decir que la rica herencia de la música de violín de Tierra Caliente fue desarrollada por un gran número de personas, todas merecedoras del crédito. Muchas de estas personas ya fallecieron, pero tenemos la fortuna de que muchos de los mejores músicos todavía están con nosotros, tocando y componiendo nuevos trabajos que se suman a la viva tradición de Tierra Caliente. Ha sido un honor y un privilegio poder estudiar con muchos de estos excelentes violinistas. Tengo un enorme respeto por todos estos finos violinistas y estoy orgulloso de saludarlos aquí.
Zacherias Salmerón Diaz es sobrino del hombre que muchos consideran el más grande de todos los violinistas calentanos: Isaías Salmerón Pastenes. Zacherias no solo aprendió mucho de su tío, sino que se convirtió en uno de los compositores más sofisticados y prolíficos a su propia manera. Él tiene una biblioteca de cien valses originales y también compone maravillosamente en otros estilos de Tierra Caliente, escribiendo brillantes pasodobles, danzones y boleros. Zacherias fue invitado a presentarse en Washington en 1976 para la celebración del Bicentenario Americano y su música está inmortalizada en el Carazón CD incluido en la Antología del Son.
Ángel Tavira, originario de Corral Falso, en Guerrero, también es heredero de una increíble tradición familiar. Su abuelo, el arpista Juan Bartolo Tavira, fue el compositor de buena parte del repertorio principal de Tierra Caliente, y sus hijos también fueron excelentes músicos y compositores. Ángel mantiene la tradición como violinista, aunque perdió su mano derecha en un accidente años atrás. A pesar de su discapacidad, él prende su arco a la punta del brazo y toca con impresionante facilidad. Ángel, como Zacherias, escribe y lee música y ha transcrito más de un centenar de piezas calentanas.
Pedro Antunez Cervantez, junto con Juan Reynoso, tocó en un grupo que se presentaba regularmente durante un tiempo en la radio XEX de la Ciudad de México en los años 40. Pedro no solo ha compuesto muchos de los trabajos de requinto en el pasado, sino que sigue componiendo y tocando el violín. Es un sabio respetado por su gran sabiduría, sus conocimientos filosóficos y su arte.
A sus 95 años, el mayor del grupo, Francisco “Pancho” Alverado, tocó durante gran parte de su vida en Huetamo, donde grupos como el de José Corona interpretaban un repertorio un poco distinto al que se tocaba alrededor de Altamirano. Los músicos de Huetamo rara vez tocaban sones y gustos, prefiriendo los danzones, las marchas, los valses y los boleros. Pancho aprendió muchas de esas piezas de músicos mayores en la primera mitad del siglo pasado. Ahora vive en Altamirano y yo voy muy frecuentemente a su casa en mi bicicleta, “El burro rojo”, para tomar clases de violín.
Cerca de Coyuca de Catalán vive un maestro de la música fúnebre de Tierra Caliente. Aunque J. Luz Hernandez toca todos los estilos que conforman la música de Tierra Caliente, es famoso por sus marchas fúnebres y minuetos. Su hijo vive cerca y muchas veces lo acompaña en el segundo violín y en la guitarra. La disposición de J. Luz para tocar música fúnebre es importante porque muchos de los demás violinistas se resisten a hacerlo, debido a su connotación. Sin embargo, a pesar de la naturaleza melancólica de la música que es su especialidad, J. Luz es una persona optimista y feliz, más que dispuesta a enseñar su estilo a los demás.
En Cantón, al otro lado del Río Balsas desde Tlapehuala, está la casa de otro de los más importantes músicos calentanos, Plutarco Ignacius Rivera. Plutarco ha enseñado el repertorio calentano a cualquiera que desee aprenderlo, en el Centro de Cultura de Tlapehuala, desde hace varios meses. Caminando con la ayuda de su bastón hasta el pequeño barco que cruza el Balsas, él hace el viaje varias veces a la semana para intercambiar piezas tradicionales y composiciones originales con jóvenes estudiantes en Tlapehuala.
”El Palillo” es un tremendo músico que vive en La Laja, cerca de Ajuchitlán. Él es un poco más joven y más enérgico que algunos de los otros violinistas, y pone su entusiasta estilo personal en lo que toca y en lo que enseña. Su grupo ha encendido los conciertos del festival de Dos Tradiciones en Ajuchitlán en los últimos años.
Chano Calderón, un viejo amigo de Juan Reynoso y un maravilloso violinista con un enorme repertorio de grandes melodías, vive en Ajuchitlán. Ha sido más que amable al compartir sus inestimables manuscritos antiguos y al abrir su casa y su corazón a los visitantes gringos.
Huetamo es también el hogar de muchos notables violinistas.
Entre la generación más joven, tres violinistas se destacan. Serafín Ibarra, que vive cerca de Morelia, es un músico sólido que no solo toca música calentana, sino también otros estilos de violín folclórico. Tiene grabaciones comerciales que difunden sus interpretaciones de sones y gustos de Tierra Caliente, y está ávido por compartir lo que aprendió de los viejos maestros con cualquiera que tenga ganas de aprender el estilo.
También Cuauhtémoc y Rafael, los gemelos violinistas de la reconocida banda familiar Los Hermanos Tavira, son dignos de mención. Los Hermanos Tavira, herederos de la larga tradición musical de la familia Tavira, han ganado muchos premios por sus nuevas composiciones en el Concurso de Sones y Gustos de Tlapehuala. Actualmente viven en la Ciudad de México, ensayan regularmente, han lanzado un CD con su música y se toman en serio el esfuerzo por mantener viva la tradición musical de la familia.
Entonces, si bien uno tal vez piense inmediatamente en el nombre de Juan Reynoso cuando se habla de la música calentana, hay muchos otros nombres importantes que no podemos olvidar, todos reconocidamente aportan algo a la tradición musical de Tierra Caliente. Como estudiante y admirador de esta música, me quito el sombrero ante todos los músicos de requinto que he mencionado, así como ante todos los que contribuyen al estilo y cuyos nombres estoy seguro de que omití inadvertidamente. ¡Gracias a todos por mantener viva la música calentana!