Dedicado a la memoria de Filiberto Salmerón, uno de los grandes músicos de Tierra Caliente: Don Fili disfrutó de la vida durante casi un siglo, dejando una huella que nunca desaparecerá.
Filiberto Salmerón
(20 de diciembre de 1905 – 7 de mayo de 1998)
Filiberto Salmerón, sobrino del gran compositor J. Isaías Salmerón, enseñó música a mucha gente en Tlapehuala, Guerrero, cuna de la música calentana.
Varias fotos en las paredes de la sala de su antigua casa dan testimonio de su contribución a la educación musical del pueblo. En una, don Fili está rodeado de una orquesta formada por hombres y mujeres que aprendieron a tocar gracias a su dedicación a la música. En otra, don Fili es un joven, junto a su padre, Lamberto, otro gran músico.
“Cuando conocí a don Fili”, recuerda Lindajoy Fenley, “me dijo: ‘mi madre no quería que yo fuera músico, pero’, protestó, ‘mi padre es músico’. Luego, haciendo un gesto como si bebiera de una botella, dijo que su madre estaba en contra de las carreras musicales porque pensaba que algunos músicos bebían demasiado. Don Fili se rió y su esposa también. A Doña Meche (Mercedes García Carbajal) le encantaba escuchar a Fili recitar versos, incluso cuando eran un poco subidos de tono. Esa es la tradición.”
Cuando era anciano, Fili recordaba sus aventuras y los peligros que conlleva la vida de un músico. Mantuvo a su familia con más de una profesión. Además de ser músico, trabajaba la tierra. Dejó la música durante varios años, pero cuando volvió a tomar su violín, tocó música tradicional como si nunca la hubiera dejado.
Sus hijos también tocan música.
El siguiente artículo fue escrito por su hijo Rigoberto:
Tlapehuala, un pueblo de Tierra Caliente, que está escondido en el estado de Guerrero, fue el lugar de nacimiento de algunos de los mejores virtuosos del violín de México, entre ellos Filiberto Salmerón Apolinar.
Nacido el 20 de diciembre de 1905, hijo de Lamberto Salmerón, músico y muy buen escritor de versos de improvisación, y de Ángel Apolinar, don Fili vivió casi 93 años. Murió el 7 de mayo de 1998.
Cuando tenía unos cinco años, Fili mostró interés por el violín. Practicaba todos los días y se convirtió en un músico consumado cuando tenía doce años. En ese momento formó parte de un grupo que dirigía su tío J. Isaías Salmerón Pasternes.
Tocó con el grupo durante doce años, dominando las composiciones de su tío. Luego se separó del grupo, tomándose un tiempo para aprender solfeo y leer y escribir notación musical. Lenta pero seguramente, aprendió a tocar el saxo alto, tenor y soprano, así como la guitarra de seis cuerdas, la guitarra panzona, el clarinete y el violonchelo.
Más tarde formó su propio grupo de música regional, organizó una orquesta y dirigió una banda de viento de metal. Iba a ganarse la vida con la música a lo largo de su larga vida.
Los momentos más destacados de su carrera musical incluyen haber recibido el primer lugar en el primer concurso estatal de música regional organizado por el gobierno del estado de Guerrero, dos actuaciones en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y haber enseñado música a muchas personas, incluidos los miembros de las bandas de música de viento en Santa Cruz de Villa Gómez, Michoacán, y Pinzan Morando e Ixcateopan, ambos en Guerrero. También grabó ocho discos de larga duración de música regional, con sus hijos Ezequiel, Juan, Miguel Ángel, Hugo, José Guadalupe y Rigoberto acompañándolo en cuatro.
Su sensibilidad artística y su virtuosismo en el violín quedaron plasmados en esas grabaciones. Una de sus mayores contribuciones a los archivos folclóricos fue haber revivido el Jarabe Calentano, un tipo de música que se interpretaba antes del cambio de siglo y que estaba a punto de extinguirse cuando él era joven. Su padre, Lamberto, decía que los jarabes se tocaban con frecuencia, pero ya casi nadie los recordaba. Este tipo de música se componía de varios ritmos como sones, gustos y corridas (siendo este último un tipo de música de moda que se canta, pero que no debe confundirse con un corrido).
Filiberto intentó recordar los jarabes que aprendió cuando era muy joven, pero solo recordaba parte de la letra y parte de la música. Así que compuso música y letras con el espíritu de las piezas que recordaba parcialmente. Y por esto se le conoce como el Jarabe Calentano.
Filiberto Salmerón ha contribuido a la preservación de la música calentana interpretándola, grabándola y enseñándola. También compuso numerosos gustos, valses y piezas fúnebres, así como pasodobles, foxes, un corrido y al menos un jarabe propio.
Aunque don Fili no recibió suficiente reconocimiento cuando estaba vivo, es importante que su obra y talento reciban el reconocimiento que merecen. Su nombre sigue vivo hoy en día cuando sus hijos actúan como el Conjunto de Música Regional de Filiberto Salmerón de Tierra Caliente, Guerrero.